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Las marionetas de la fe: Una crítica al poder y la manipulación desde El cuento de la criada
Por Henry Alexander Rueda Ariza.
Esta serie de ciencia ficción y drama, basada en la novela de Margaret Atwood, es una crítica política y social de lo que se vive actualmente en algunos países del continente americano. Es impactante el nivel de influencia que tiene la religión en temas políticos y cómo muchos gobernantes y personas de poder abusan de este recurso para influenciar y hacer cosas deplorables en el nombre de Dios.
El cuento de la criada nos deja ver muchos problemas sociales, entre ellos la violencia de género, la migración, la desigualdad social, la manipulación política, el abuso de poder y muchos más que se desencadenan a lo largo de cada temporada. Pero en este escrito me quiero basar en cómo actores políticos utilizan interpretaciones religiosas para manipular a las masas y cómo las personas de autoridad justifican los vejámenes y las masacres que hacen
con la sociedad.
Aunque la serie es futurista, siento que hace un retroceso, y encuentro en Gilead algo similar a la época de la Edad Media, donde la iglesia tenía mucho poder sobre las leyes, la política, la educación y la sociedad. Los castigos públicos eran utilizados como mecanismos de control social y de reafirmación de la autoridad, al igual que ocurría con el acceso a la educación y la desigualdad social.
La Biblia fue escrita en contextos históricos y culturales marcados por estructuras patriarcales, lo que se refleja en algunos de sus relatos. Por eso, durante la serie, muchos versos que se relatan durante el abuso sexual de las criadas provienen de fragmentos acomodados estratégicamente para justificar las violaciones. Incluso Fred Waterford, mientras sostiene una conversación con su esposa Serena, usa unos versos de la Biblia ubicados en el libro de Efesios 5:22-23 para justificar su machismo predominante y menospreciar a su mujer: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador”.
A lo largo de la historia podemos ver cómo muchas de las criadas, incluida June (Defred), son violentadas física y psicológicamente por los comandantes y las tías en el nombre de Dios. Básicamente, Gilead funciona como una teocracia; es decir, un sistema político en el que las leyes se presentan como si provinieran de una autoridad religiosa e incluso del mismo Dios.
Aunque, si miramos la realidad, no estamos tan alejados de vivir algo similar. Analizando algunos discursos políticos contemporáneos, hay ciertas similitudes con la estructura política de Gilead, sobre todo cuando se enfatizan los valores tradicionales, la influencia de la religión en los asuntos públicos, la polarización política y las propuestas de autoridad más estricta.
Como conclusión, El cuento de la criada nos muestra cómo el poder religioso, cuando se fusiona con el poder político, puede convertirse en una herramienta de control social. En la serie, la religión deja de ser una experiencia íntima y espiritual y se transforma en una estructura que justifica la desigualdad. A partir de esta integración de poderes se originan problemáticas sociales como la violencia de género, la discriminación, la censura, la persecución de quienes piensan diferente y la separación de las familias.
Es importante reflexionar sobre la importancia de proteger la diversidad de democracias, creencias y demás, teniendo en cuenta que cada sistema de poder -religioso, político o ideológico- cuando no tiene límites, puede ocasionar exclusión y abuso.
Por ello, considero esencial que desarrollemos el pensamiento crítico frente a los discursos que recibimos diariamente, cuestionando las narrativas y las intenciones que se esconden detrás de quienes ejercen influencia en la sociedad. Para finalizar, como dice el Evangelio de Juan 8:32: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres".